domingo, 8 de mayo de 2016

Lo que la naturaleza nos dá nadie nos debería prohibir



En las últimas décadas lo relacionado al cultivo y uso de cannabis sativa se transformó en una constante persecución y criminalización tanto de la planta como de quienes estamos en contacto con ella, producto de una demonización que crea y refuerza estigmas-mitos dentro de la cultura actual. Pero lo cierto es que esta planta, como la diversidad de usos que se desprenden de ella, pasaron a la ilegalidad no hace mucho tiempo.
La constante “guerra contra las drogas” que promueven los gobiernos lejos está de apuntar al desmantelamiento de uno de los negociados del capitalismo más sólidos y que involucra a diferentes instituciones y actores políticos, sino que es utilizada como excusa para fundamentar el accionar de las fuerzas represivas que apuntan a un sector social y sujetxs específicxs.
El monopolio del narcotráfico necesita que la marihuana siga siendo considerada una droga ilegal por lo que se refuerza – desde diferentes planos - el imaginario social desde un discurso moralizador que criminaliza a lxs usuarixs ligando el uso de cannabis, por ejemplo, a la delincuencia e inseguridad; pero a su vez naturaliza y no cuestiona el uso legal de cigarrillos, alcohol y psicofármacos, que entre otras cosas generan adicción y atentan contra la salud físicomental de las personas. De igual manera, la persecución que sufrimos por cultivar marihuana hace que muchxs recurran a la compra dentro del mercado que retroalimenta al narcotráfico.
Sin embargo, tanto el autocultivo de cannabis como el uso que le damos a la planta, lejos están de entrar en las lógicas del consumo capitalista que promueve el narcotráfico y el negociado de estados, políticos, fuerzas policiales, inversorxs, entre otrxs. La planta de marihuana es una planta ancestral utilizada por diferentes comunidades a lo largo de la historia para realizar rituales – como el cactus San Pedro, diferentes hongos, etc -, en la producción de vestimenta y alimentos como así para un uso medicinal. Las propiedades cannabicas ayudan a aquellxs que padecen de problemas oculares como el glaucoma, ayuda a disminuir dolores crónicos como así a mejorar el bienestar de pacientes de cáncer y HIV-SIDA reduciendo las nauseas y aumentando el apetito.
Desde que se planta la semilla hasta la cosecha, el vínculo y conexión que se establece con la planta y la pachamama, son los mismos que hace siglos. Trabajar la tierra y acompañar el crecimiento de la planta sin intermediarixs, sin multinacionales que patenten y contaminen las semillas-tierra, establecen formas libres de producción, de exploración de la creatividad y conexión con unx mismo mediante la meditación e incluso el uso conciente, recreativo y liberador que puede ser individual o colectivo.
El autocultivo de plantas con sustancias psicoactivas en su estructura, como la cannabis sativa, no sólo no responden al negociado del narcotráfico encabezado por el estado, políticxs, las fuerzas represivas, diferentes organismos e instituciones, sino que lo destruye creando otras formas de producción-consumo que escapan a las lógicas capitalistas

El autocultivo es resistencia! 
Plantaté, cultivá tus derechos!


Arte al Ataque
Cultura del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional

• Movilización en La Plata - Marcha Mundial de la Marihuana
* Fotografías: Bianca Benaglia




























miércoles, 20 de abril de 2016

No es el rock… es el patriarcado!


Desde que nacemos estamos inmersxs en el sistema patriarcal, que como tal nos atraviesa desde diferentes aspectos siendo el cultural uno de los más influyentes y naturalizados.
Los mandatos y roles que se nos asignan (tanto a mujeres como varones, ignorando otras identidades autopercibidas), por un lado ponen límites a nuestra forma de habitar el mundo y por otro habilita ciertas acciones que les son funcional al heteropatriarcado capitalista.
La cultura heteropatriarcal se manifiesta de diversas maneras, creando argumentos para justificar su accionar que la sociedad reproduce sin problematizar. Es por ello que si una mujer sale a la calle con una minifalda y una remera escotada está pidiendo a gritos que se la acose, que está bien que se nos violente durante un parto o si caemos a urgencias por un aborto mal practicado porque si “nos gustó hacerlo” nos la tenemos que bancar; está bien que nuestras parejas nos revisen el celular y controlen porque los celos demuestran cuanto nos aman como así que suframos todo tipo de violencias porque “algo hicimos” para merecernos eso.
Las mujeres “habilitamos” a que otros tengan poder sobre nosotras, sobre nuestras vidas, acciones y cuerpos. Y eso no es todo, sino que sumamos a las vejaciones que sufrimos la responsabilidad, la culpa y la vergüenza… Hasta que rompemos el silencio, hasta que nos animamos a enfrentar al patriarcado y hacemos escuchar nuestra voz. Esto hicieron Mailén y Rocio cuando grabaron y viralizaron sus testimonios sobre las violaciones y maltratos que sufrieron por José Miguel del Pópolo, cantante y líder de la banda La Ola que quería ser Chau.
A partir de esto, muchos otros testimonios comenzaron a reproducirse, muchos otros personajes del rock empezaron a ser señalados y puestos bajo la lupa. Muchxs dejaron de mirar para otro lado… porque los dueños de los nombres de los acusados o de aquellos que desvalorizaban los testimonios de las pibas sonaban en la radio y aparecían en la tele. Se movió el avispero…
El rock y los rockeritos están siendo cuestionados. Y ahí aparece la cultura del rock, naturalizada hasta la médula. Existe un imaginario colectivo en relación a las grupies y los rock star que justifica que se objetivice a las mujeres cuando las suben a un escenario para mover el culo, que muchas canciones denigren a las mujeres o sean misóginas-homolesbotransfobicas; que si el ídolo de una piba abusa de ella es su culpa por esperarlo fuera del reci o ir a los camarines, entre tantas cosas.
Pero esto pasa en el rock como así en los ámbitos de otros géneros musicales, porque la música no es la culpable (si bien tiene responsabilidad desde los ideales que se reproducen desde las acciones y lo discursivo) sino que estos hijos sanos del patriarcado responden a la cultura heteropatriarcal capitalista que los habilita a ejercer un poder sobre otrxs. La desigualdad que existe entre quien está arriba de un escenario y lxs que están bajo el mismo es más palpable bajo las luces. Pero esa desigualdad y abuso de poder es la que los machirulos ejercen en las casas, en los espacios laborales, en el espacio público diariamente. Los desconocidos golpean, acosan, abusan, violan a las desconocidas que se invisibilizan, culpabilizan y juzgan desde la naturalización de la cultura machista y patriarcal.
Celebramos que las pibas se animaran a hablar, cosa difícil todavía. Que se siga señalando, escrachando, visibilizando a estos hijos sanos del patriarcado. Y esperamos que se rompan las barreras del rock y podamos entre todxs dejar de mirar para otro lado, que dejemos de ser cómplices y denunciemos en todos los ámbitos por los que transitamos.

Ante la violencia machista y patriarcal… ESCRACHE FEMINISTA!
No estamos solas… JUNTAS SOMOS PODEROSAS!
Ya no nos callamos!
No es el rock… ES EL PATRIARCADO!


Arte al Ataque
Cultura FPDS - Corriente Nacional


sábado, 16 de abril de 2016

Por una calle libre de acoso!


La calle TAMBIÉN ES NUESTRA!!

Desde que nacemos la cultura machista-patriarcal nos encasilla y adjudica ciertas características por el simple hecho de ser mujeres. A medida que vamos creciendo los mandatos que debemos acatar y nuestro rol dentro de este sistema se van naturalizando gracias a las diferentes instituciones (familia – escuela – medios de comunicación, entre otras) que refuerzan la idea de que las mujeres somos débiles, emocionales, sumisas, que debemos ser perfectas y obedientes, flacas, sin pelos, madres, monogamicas, serviciales, heterosexuales, entre tantas cosas.

Nuestro cuerpo es institucionalizado, utilizado para vender en este capitalismo patriarcal donde nosotras también pasamos a ser mercancía: somos objetos en lugar de sujetas políticas. Y en la calle todas, sin importar nuestro color de pelo, la ropa que utilicemos o nuestra fisionomía, somos consideradas propiedad de los otros, aquellos privilegiados por el sistema patriarcal que se sienten con el poder e impunidad para decir y hacer libremente.

Desde pequeñas sufrimos el acoso en sus diferentes variantes: las miradas lascivas, los toqueteos disimulados, que nos apoyen en los transportes y en cualquier fila, que nos griten cómo nos violarían y la suerte que tendríamos si esos machos nos tocarán… Y esto está tan naturalizado que si algo nos pasa fue porque nosotras, las mujeres, nos lo estábamos buscando ante la mirada cómplice de otrxs.

Cuando una mujer dice no es NO, nuestra vestimenta no te habilita a decirme algo y mucho menos busca “provocarte”, no somos perras para que nos silbes, nuestro cuerpo no quiere tu opinión!!

Porque la calle también es nuestra, estamos en nuestro derecho de transitar por ella como se nos cante sin ser acosadas por los machirulos, hijos sanos del patriarcado.

LAS COSAS POR SU NOMBRE… 

NO ES PIROPO: ES ACOSO CALLEJERO, MACHISTA Y PATRIARCAL!

SIN MIEDO… JUNTAS SOMOS PODEROSAS! 

ANTE CUALQUIER AGRESIÓN MACHISTA AUTODEFENSA FEMINISTA!

POR UNA CALLE LIBRE DE ACOSO!!

Arte al ataque
Cultura FPDS - Corriente Nacional

* Fotos Yami Galan

















domingo, 3 de abril de 2016

A 3 años LA PLATA NO OLVIDA!

A 3 años… 

nos plantamos contra la impunidad y el olvido!



Lo que pasó en 2013 no fue consecuencia de una “lluvia fuerte”, sino de decisiones políticas que priorizaron – y priorizan– negociados con empresas inmobiliarias (Building, Credil, Dacal, Moragues) responsables del crecimiento desmedido y no planificado de la ciudad. Estas construcciones indiscriminadas no sólo obstruyen la impermeabilidad del suelo, sino que de la mano del Código de Ordenamiento Urbano (COU) tienen luz verde para levantar edificios sin las obras hídricas y de infraestructura correspondientes para evitar los desbordes y obstrucción cloacales.
Cambian nuestrxs gobernantes pero los negociados del modelo político-económico siguen avalando la explotación de nuestra Pachamama en pos del crecimiento de un sistema extractivo nocivo basado en una estructura productiva primarizada que sólo beneficia a empresas extranjeras. De esta manera, el desmonte en la costa ribereña y el avance de las plantaciones de soja en la zona, se suman a los factores que causaron la inundación de La Plata, Berisso y Ensenada.

Las decisiones políticas que se vienen tomando desde hace varias décadas apuntan a que se eleve el costo de vida y la rentabilidad del suelo dentro del casco urbano, creando un vacío de políticas públicas destinadas a los diferentes barrios periféricos. De esta manera, el territorio es pensado como un espacio a explotar para generar ganancias para unxs pocxs, en lugar de ser concebido como un lugar en el cual se pueden generar condiciones dignas de vida respetando a nuestra madre tierra.

Aquel 2 de Abril desnudó la situación de los barrios populares, asentamientos y villas que siempre se inundaron y continúan quedando bajo el agua con un pequeño aguacero. Pero esta vez, además de lxs de siempre, se inundaron 27 barrios de La Plata, Berisso y Ensenada, donde las viviendas afectadas en su mayoría tuvieron un promedio de un metro y medio de agua. Cientos de familias tuvieron que autoevacuarse ante la falta de respuesta del estado municipal y el temporal dejó un saldo de muertes que oficialmente sólo contaron a 89 personas. Pero nosotrxs sabemos que nuestrxs muertxs son muchxs más.

A tres años del 2 de Abril, diferentes barrios – periféricos y del casco urbano – siguen siendo afectados por las lluvias. Tres años después la respuesta de los gobiernos municipal, provincial y nacional sigue siendo el silencio, las obras de infraestructura hidráulica no llegaron a los barrios y familias siguen esperando subsidios (entregados discrecionalmente en un principio) que no llegan. A tres años seguimos inundadxs de negociados y especulaciones inmobiliarias que atentan contra nuestra seguridad, seguimos inundadxs de la corrupción de quienes gobiernan para satisfacción de sus propios intereses, seguimos inundadxs de mentiras e hipocresías.

No nos olvidamos de lo que sucedió durante esa tarde, no nos olvidamos de cómo vivimos esa noche ni del día después, de los días y meses después. No nos olvidamos de quienes estuvieron aunque no sepamos sus nombres. Y sobre todas las cosas, no nos olvidamos los nombres de quienes no estuvieron y fueron responsables directos de nuestro dolor, lágrimas y perdidas Porque tenemos memoria, no olvidamos y no perdonamos, repudiamos a lxs responsables políticos de aquella época (Pablo Bruera, Daniel Scioli y Cristina Fernández) y a los que en la actualidad ocupan esos cargos y sin asumir responsabilidades dicen que si vuelve a llover como aquel día nos volveremos a inundar.
A tres años, donde las marcas siguen estando más presentes que nunca, recordamos y celebramos la organización de lxs vecinxs, la ayuda y solidaridad de diferentes organizaciones políticas, sociales y culturales ante una ausencia clara del Estado. A tres años seguimos en las calles exigiendo verdad y justicia, esclarecimiento de víctimas reales de la tragedia del 2 de Abril, la realización de obras públicas en nuestros barrios. Repudiamos el Código de Ordenamiento Urbano que sólo beneficia a inmobiliarias y constructoras; y demandamos un Plan de Emergencia, que tres años después del crimen social de las inundaciones, el gobierno no es capaz de implementar.

La Plata No Olvida
Arte al Ataque // Frente Popular Darío Santillán - Corriente Nacional