miércoles, 22 de junio de 2016

A 14 años - JUNIO ARDE ROJO!


El martes 21 de Junio nos reunimos al calor de la memoria, de la lucha y del compañerismo.



Entre Colectivo Cultural Otro Viento, Arte al Ataque, COB La Brecha, Corriente Surcos La Plata, Democracia Socialista, Frente Popular Darío Santillán y FPDS Corriente Nacional propusimos la marcación del recorrido que hizo Darío Santillan hace 14 años ese 26 de Junio de 2002.

Para eso nos convocamos a hacer cerámicos de forma colectiva! El resultado fue un hermoso espacio de encuentro. Porque una vez más JUNIO ARDE ROJO. Dario y maxi viven en nuestras luchas.



PIQUETERXS CARAJO!
Seguimos construyendo poder popular.
Seguimos luchando por el cambio social!



Gracias a Abril Rumi y Manuel Guardis por las bellas imágenes! 


















sábado, 4 de junio de 2016

#NIUNAMENOS... DESPRINCESATE!


Nuevamente salimos a las calles a denunciar el sin fin de maltratos y violencias a las que el sistema heteropatriarcal capitalista nos somete día a día. Porque para decir NI UNA MENOS tenemos que decir BASTA de muertas por abortos clandestinos y maternidades obligadas, de violaciones, de desaparecidas por las redes de trata y prostitución, de celos y control en las relaciones de pareja, de acoso callejero; BASTA de cosificar a las mujeres y vendernos como productos, de un salario inferior por igual trabajo, de ser esclavas de artículos de limpieza. BASTA de heterosexualidad obligatoria, de gordofobia y homolesbobitransfobia. BASTA de persecución,discriminación y violencia de yuta y vecinxs hacia las travestis y personas trans… Volvemos a las calles, a esas que nos pertenecen pero nos quieren negar porque no nos callamos, denunciamos, señalamos y visibilizamos las opresiones de este sistema asquerosamente repulsivo.


Y para que ese NI UNA MENOS sea un poco más real cada día apuntamos a esta cultura heteropatriarcal, machista, misógina, homolesbobitransfobica que desde que nacemos nos adoctrina bajo ciertos roles y mandatos que debemos seguir al pie de la letra para llegar a ese “final feliz” que nos venden desde diferentes dispositivos culturales (familia, escuela, medios de comunicación, etc.)

Desde que somos chicas nos bombardean con qué tipo de mujeres debemos querer ser y es allí que empieza el largo camino de convertirnos en esas princesas indefensas que esperan ser rescatadas por un príncipe azul, porque es obligación que nos gusten los hombres. Estas princesas deben ser perfectas a cualquier costo, aspirando a estereotipos de bellezas irreales. La sumisión está a flor de piel y renuncian a sus sueños, al control de su vida, para garantizar los de ese hombre privilegiado por el sistema. Las princesas no saben decir no, no cuestionan sólo acatan, sus cuerpos dejan de pertenecerles, creen en el amor romántico que se traduce en control, celos y un gran abanico de violencias que se perdonan bajo la creencia que se puede Y para que ese NI UNA MENOS sea un poco más real cada día apuntamos a esta cultura heteropatriarcal, machista, misógina, homolesbobitransfobica que desde que nacemos nos adoctrina bajo ciertos roles y mandatos que debemos seguir al pie de la letra para llegar a ese “final feliz” que nos venden desde diferentes dispositivos culturales (familia, escuela, medios de comunicación, etc.)


Desde que somos chicas nos bombardean con qué tipo de mujeres debemos querer ser y es allí que empieza el largo camino de convertirnos en esas princesas indefensas que esperan ser rescatadas por un príncipe azul, porque es obligación que nos gusten los hombres. Estas princesas deben ser perfectas a cualquier costo, aspirando a estereotipos de bellezas irreales. La sumisión está a flor de piel y renuncian a sus sueños, al control de su vida, para garantizar los de ese hombre privilegiado por el sistema. Las princesas no saben decir no, no cuestionan sólo acatan, sus cuerpos dejan de pertenecerles, creen en el amor romántico que se traduce en control, celos y un gran abanico de violencias que se perdonan bajo la creencia que se puede cambiar a ese machito violento que se disfraza de príncipe azul para el mundo. Las princesas creen que su lugar es el castillo y no el espacio público, que tienen que ser las únicas que deben cuidar a lxs hijxs que nunca se cuestionaron tener. Éstas princesas tienen enemigas, siempre mujeres, que quieren lo que ellas tienen. Porque para el patriarcado el sueño de todas las mujeres es ser princesas…

Pero estamos las brujas violetas, rojas y multicolores que nos desprincesamos, agarramos nuestras escobas para volar libres. Aquí estamos las brujas que ante la violencia machista de los príncipes azules – machitos violentos hijos sanos del patriarcado-, nos organizamos para deconstruir, denunciar, problematizar y gritar que no somos ni queremos princesas indefensas… Desde la sororidad, ya no nos callamos, ya no miramos para otro lado. Somos y queremos mujeres soberanas, multicolores, guerreras, libres!!

Porque para decir NI UNA MENOS hay que dejar de criar princesas indefensas y machitos violentos!

El único FINAL FELIZ que conocemos se llama ORGASMO!
El Príncipe Azul destiñe!!

Nacimos para ser reales... no perfectas!

Bomba a la heterosexualidad obligatoria!

Ante la violencia machista-patriarcal, autodefensa feminista!... JUNTAS SOMOS PODEROSAS!

#NIUNAMENOS… VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!

Arte al ataque
Cultura del FPDS Corriente Nacional


















domingo, 8 de mayo de 2016

Lo que la naturaleza nos dá nadie nos debería prohibir



En las últimas décadas lo relacionado al cultivo y uso de cannabis sativa se transformó en una constante persecución y criminalización tanto de la planta como de quienes estamos en contacto con ella, producto de una demonización que crea y refuerza estigmas-mitos dentro de la cultura actual. Pero lo cierto es que esta planta, como la diversidad de usos que se desprenden de ella, pasaron a la ilegalidad no hace mucho tiempo.
La constante “guerra contra las drogas” que promueven los gobiernos lejos está de apuntar al desmantelamiento de uno de los negociados del capitalismo más sólidos y que involucra a diferentes instituciones y actores políticos, sino que es utilizada como excusa para fundamentar el accionar de las fuerzas represivas que apuntan a un sector social y sujetxs específicxs.
El monopolio del narcotráfico necesita que la marihuana siga siendo considerada una droga ilegal por lo que se refuerza – desde diferentes planos - el imaginario social desde un discurso moralizador que criminaliza a lxs usuarixs ligando el uso de cannabis, por ejemplo, a la delincuencia e inseguridad; pero a su vez naturaliza y no cuestiona el uso legal de cigarrillos, alcohol y psicofármacos, que entre otras cosas generan adicción y atentan contra la salud físicomental de las personas. De igual manera, la persecución que sufrimos por cultivar marihuana hace que muchxs recurran a la compra dentro del mercado que retroalimenta al narcotráfico.
Sin embargo, tanto el autocultivo de cannabis como el uso que le damos a la planta, lejos están de entrar en las lógicas del consumo capitalista que promueve el narcotráfico y el negociado de estados, políticos, fuerzas policiales, inversorxs, entre otrxs. La planta de marihuana es una planta ancestral utilizada por diferentes comunidades a lo largo de la historia para realizar rituales – como el cactus San Pedro, diferentes hongos, etc -, en la producción de vestimenta y alimentos como así para un uso medicinal. Las propiedades cannabicas ayudan a aquellxs que padecen de problemas oculares como el glaucoma, ayuda a disminuir dolores crónicos como así a mejorar el bienestar de pacientes de cáncer y HIV-SIDA reduciendo las nauseas y aumentando el apetito.
Desde que se planta la semilla hasta la cosecha, el vínculo y conexión que se establece con la planta y la pachamama, son los mismos que hace siglos. Trabajar la tierra y acompañar el crecimiento de la planta sin intermediarixs, sin multinacionales que patenten y contaminen las semillas-tierra, establecen formas libres de producción, de exploración de la creatividad y conexión con unx mismo mediante la meditación e incluso el uso conciente, recreativo y liberador que puede ser individual o colectivo.
El autocultivo de plantas con sustancias psicoactivas en su estructura, como la cannabis sativa, no sólo no responden al negociado del narcotráfico encabezado por el estado, políticxs, las fuerzas represivas, diferentes organismos e instituciones, sino que lo destruye creando otras formas de producción-consumo que escapan a las lógicas capitalistas

El autocultivo es resistencia! 
Plantaté, cultivá tus derechos!


Arte al Ataque
Cultura del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional

• Movilización en La Plata - Marcha Mundial de la Marihuana
* Fotografías: Bianca Benaglia




























miércoles, 20 de abril de 2016

No es el rock… es el patriarcado!


Desde que nacemos estamos inmersxs en el sistema patriarcal, que como tal nos atraviesa desde diferentes aspectos siendo el cultural uno de los más influyentes y naturalizados.
Los mandatos y roles que se nos asignan (tanto a mujeres como varones, ignorando otras identidades autopercibidas), por un lado ponen límites a nuestra forma de habitar el mundo y por otro habilita ciertas acciones que les son funcional al heteropatriarcado capitalista.
La cultura heteropatriarcal se manifiesta de diversas maneras, creando argumentos para justificar su accionar que la sociedad reproduce sin problematizar. Es por ello que si una mujer sale a la calle con una minifalda y una remera escotada está pidiendo a gritos que se la acose, que está bien que se nos violente durante un parto o si caemos a urgencias por un aborto mal practicado porque si “nos gustó hacerlo” nos la tenemos que bancar; está bien que nuestras parejas nos revisen el celular y controlen porque los celos demuestran cuanto nos aman como así que suframos todo tipo de violencias porque “algo hicimos” para merecernos eso.
Las mujeres “habilitamos” a que otros tengan poder sobre nosotras, sobre nuestras vidas, acciones y cuerpos. Y eso no es todo, sino que sumamos a las vejaciones que sufrimos la responsabilidad, la culpa y la vergüenza… Hasta que rompemos el silencio, hasta que nos animamos a enfrentar al patriarcado y hacemos escuchar nuestra voz. Esto hicieron Mailén y Rocio cuando grabaron y viralizaron sus testimonios sobre las violaciones y maltratos que sufrieron por José Miguel del Pópolo, cantante y líder de la banda La Ola que quería ser Chau.
A partir de esto, muchos otros testimonios comenzaron a reproducirse, muchos otros personajes del rock empezaron a ser señalados y puestos bajo la lupa. Muchxs dejaron de mirar para otro lado… porque los dueños de los nombres de los acusados o de aquellos que desvalorizaban los testimonios de las pibas sonaban en la radio y aparecían en la tele. Se movió el avispero…
El rock y los rockeritos están siendo cuestionados. Y ahí aparece la cultura del rock, naturalizada hasta la médula. Existe un imaginario colectivo en relación a las grupies y los rock star que justifica que se objetivice a las mujeres cuando las suben a un escenario para mover el culo, que muchas canciones denigren a las mujeres o sean misóginas-homolesbotransfobicas; que si el ídolo de una piba abusa de ella es su culpa por esperarlo fuera del reci o ir a los camarines, entre tantas cosas.
Pero esto pasa en el rock como así en los ámbitos de otros géneros musicales, porque la música no es la culpable (si bien tiene responsabilidad desde los ideales que se reproducen desde las acciones y lo discursivo) sino que estos hijos sanos del patriarcado responden a la cultura heteropatriarcal capitalista que los habilita a ejercer un poder sobre otrxs. La desigualdad que existe entre quien está arriba de un escenario y lxs que están bajo el mismo es más palpable bajo las luces. Pero esa desigualdad y abuso de poder es la que los machirulos ejercen en las casas, en los espacios laborales, en el espacio público diariamente. Los desconocidos golpean, acosan, abusan, violan a las desconocidas que se invisibilizan, culpabilizan y juzgan desde la naturalización de la cultura machista y patriarcal.
Celebramos que las pibas se animaran a hablar, cosa difícil todavía. Que se siga señalando, escrachando, visibilizando a estos hijos sanos del patriarcado. Y esperamos que se rompan las barreras del rock y podamos entre todxs dejar de mirar para otro lado, que dejemos de ser cómplices y denunciemos en todos los ámbitos por los que transitamos.

Ante la violencia machista y patriarcal… ESCRACHE FEMINISTA!
No estamos solas… JUNTAS SOMOS PODEROSAS!
Ya no nos callamos!
No es el rock… ES EL PATRIARCADO!


Arte al Ataque
Cultura FPDS - Corriente Nacional