Caminamos. Nos movemos. Pisamos temeroses porque nos dijeron que estábamos transitando un territorio que no nos pertenecía. Les creímos. Cerramos los ojos. Sentimos. Somos de acá pero...
Trazaron líneas imaginarias. Dividiendo y expulsando. Vendieron aquello que se asignaron como propio... Privatizaron.
Construyeron discursos de odio sostenidos por los gobiernos, las empresas y los millonarios. Pero también por los patrones, los medios de comunicación y tu vecine. Discursos y prácticas que perpetúa el cistema heteropatriarcal, colonialista, capitalista, capacitista y ecocida.
Destruyen, saquean y desalojan. Extraen nuestros recursos. Contaminan. Deforestan. Nos condenan y persiguen. Criminalizan. Hacen negociados especulando con dónde y cómo podemos vivir. Nos niegan posibilidades. Violentan. Discriminan. Asesinan...
Pero RESISTIMOS.
Construimos, habitamos y defendemos territorios. Así en plural. Territorio tierra, barrio y casa. Territorio cuerpo, identidad, comunidad. Creamos aquello que deseamos, aquellos territorios que nos haga libres. Libres en nuestra corporalidad, en nuestra identidad, en nuestro entorno. Buscamos poder habitar nuestro hogar, acceder a una casa, recuperar las tierras para los pueblos. Buscamos habitar nuestro cuerpo como queremos y que sea reflejo de quienes somos.
Creamos redes. Compartimos historias. Desdibujamos los márgenes. TransMutamos. Nos multiplicamos. Luchamos con todo lo que tenemos a nuestro alcance. Nos organizamos.
Rompemos las lógicas impuestas, apagamos los fuegos del capital que buscan generar más ganancia para ellos. Nos plantamos contra su destrucción.