Somos cuerpos. Habitamos cuerpos. Corporalidades que transitan este mundo como pueden y si tienen suerte como quieren.
Somos... Somos desgano y manija. Somos tristeza y bajones. Somos carcajada incontenible o risa tímida. Somos alegría y felicidad. Somos caricias suaves y también ásperas. Somos miradas. Somos llanto, somos lágrimas, somos dolor. Somos tentaciones. Somos límites. Somos mentiras y verdades a medias. Somos cansancio. Somos hartazgo. Somos... Somos cómodos silencios, tan cómodos que muchas veces no podemos ser palabras. Y entonces? “Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todes, todites, tenemos algo que decir a les demás, alguna cosa que merece ser por les demás celebrada o perdonada”. (Galeano)
Somos intentando. Somos mutando. Somos diciendo. Somos gritando. Somos balbuceando. Somos por quienes todavía no pueden ser. Somos vulnerables aunque nos mostremos fuertes. Somos caos. Somos como podemos y con suerte como queremos. Somos inestables e imperfectes. Somos insegures y dubitatives. Somos rabia, somos sensibles. Somos?
Somos une con un universo dentro. Somos cambiantes. Somos une con otres. Y ese otre? Es como soy? Es como es? Somos juntes?
Somos manada. Somos colectivo. Somos.
Somos lucha. Somos compañía. Somos.
Somos. Así en plural.
“La sensibilidad ha sido durante mucho tiempo - demasiado - una disposición pasiva al sufrimiento.
Ella debe transformarse ahora en la herramienta misma del combate.
Arte de reconvertir el sufrimiento en fuerza” (Tiqqun)